13.000 m² diseñados para aprender. El Aulario Oeste 2 de la Universidad de Valencia es mucho más que un edificio docente: es un espacio pensado para que la arquitectura desaparezca y el conocimiento ocupe el centro.
Situado en el Campus de Tarongers, el edificio se integra con total respeto en la trama urbana del enclave académico. Cuatro plantas sobre rasante con 60 aulas, un aparcamiento subterráneo conectado directamente con el aulario existente y una propuesta espacial sin desniveles ni jerarquías que invita al movimiento fluido y a la interacción cotidiana.
Luminoso desde cualquier fachada. Permeable desde cualquier punto de vista. Un edificio que se siente como una gran casa abierta a la comunidad universitaria.
Distribución eficiente y equilibrada a lo largo de cuatro plantas sobre rasante, con espacios docentes pensados para optimizar la luz natural y generar una atmósfera confortable en todo momento.
Sin desniveles ni jerarquías espaciales. Un recorrido fluido que simplifica los desplazamientos y hace del edificio un lugar cercano, casi doméstico, para toda la comunidad universitaria.
Cada fachada recibe un tratamiento diferenciado según su orientación solar, maximizando el aprovechamiento de luz natural y garantizando confort térmico durante todo el año sin renunciar a la estética.
El Aulario Oeste 2 nace de un principio claro: un edificio docente debe favorecer el encuentro, la concentración y el bienestar de quienes lo habitan cada día. Por eso se eliminaron las barreras arquitectónicas, se maximizó la permeabilidad visual y se diseñó cada fachada de forma independiente para responder a las condiciones de orientación solar.
El resultado es un edificio que parece sencillo desde fuera, pero que responde con precisión a cada uno de los requerimientos de un campus universitario activo y diverso.
El edificio respeta la trama urbana establecida para el campus, manteniendo alineaciones, alturas y lenguajes formales coherentes con el entorno académico. Su escala y su transparencia lo convierten en un elemento integrador, no disruptivo.
Sí. El nivel subterráneo cuenta con un aparcamiento conectado directamente con el del aulario ya existente, facilitando la movilidad interna del campus sin necesidad de acceder al exterior.
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